Desnuda, ebria y sin amor...
Que difícil se te esta tornado
olvidarme, puesto que en el poco tiempo que duramos juntos logré conocerte
bien, conocerte mucho; pensarás que tipo tan anticuado, pero esta nota no es
más que el reflejo de un alma rota, no rota por tu ausencia o tan dolorosa
partida, sino por el escombro de mujer que queda con respecto a la que amé.
Entendiendo que no soy nada en tu
vida, que mi valor está rondando cerca del cero a la izquierda, e insistiré con
que cada palabra es para rescatar la princesa del reino de mis letras. Prosigo,
he notado que tus labios se han desvalorizado, que cualquier postor con un mínimo
esfuerzo puede llegar a alcanzarlos, y en muchos casos hasta más, por un precio
moderado claro está, rondando en altos índices de alcohol, con la suficiente palabrería
barata y uno que otro dólar para tenerte una noche y el resto de la madrugada.
Siendo feliz a tu manera, desnuda, ebria y sin amor, aunque conmigo la
felicidad la encontrabas con saco y pantalón. Qué difícil es mi situación,
mientras tu destruyes tu vida con tus locuras, yo cada día me pregunto: “¿a
quién le estas cumpliendo lo que nos prometimos juntos?”.
El dolor de tu ausencia no se
compara con ver como se pierde en el vicio la mujer que tanto amaba.
~Manuel Felipe Ortega




Felicidades Felipe, que Dios te ilumine en cada uno de tus escritos.
ResponderBorrarExcelente escrito!
ResponderBorrar